Aliaga asoma entre sierras como testigo de dos mil años de historia
En las Cuencas Mineras turolenses, un pueblo medieval coronado por castillo descubre capas de tiempo en su parque geológico y en los canones del Guadalope.

Aliaga se alza en el piedemonte de la sierra de San Just, donde confluyen el río de la Val y el Guadalope, a más de mil metros de altitud. En la comarca de las Cuencas Mineras de Teruel, este municipio de poco más de trescientos habitantes respira la quietud de un lugar donde el tiempo se ha sedimentado como las rocas de su singular patrimonio geológico.
La historia de Aliaga hunde sus raíces en épocas remotas. Pudo ser la antigua Laxta celtibérica, aunque la población continua viene desde la época musulmana, cuando se levantó la parte central del castillo que lleva su nombre, derivado del árabe Alulgha, «valle retorcido». Alfonso I el Batallador la menciona en 1118, y Alfonso II la favoreció con un mercado semanal. La Orden Militar de San Juan del Hospital la reforzó en 1163, ampliando el castillo con un segundo recinto que hoy permanece entre los mejor conservados. Durante siglos fue cabeza de partido judicial en varios períodos, y sus muros defensivos protegieron la villa hasta bien entrada la modernidad.
El castillo de la Encomienda sigue presidiendo desde su altozano los tejares de la localidad. Sus tres recintos escalonados en la ladera occidental guardan la memoria de conflictos y poder: desde la batalla de Teruel en la Guerra Civil hasta los enfrentamientos carlistas de 1840, cuando la artillería enemiga casi lo destruyó. En el núcleo urbano, la iglesia barroca de San Juan Bautista del siglo XVII muestra su portada de 1636, con tres amplias naves y una torre que corona la silueta del pueblo. Fuera de la villa, junto al Guadalope, la ermita de la Virgen de Zarza de 1685 sorprende por su decoración interior de esgrafiados que honran a su titular.
Capas de tierra que cuentan el planeta
El verdadero tesoro de Aliaga trasciende lo visible a primera vista: el Parque Geológico revela doscientos millones de años de la historia de la Tierra. Once puntos señalizados y nueve rutas turísticas serpentean entre formaciones rocosas de enorme interés científico, acompañadas por un centro de visitantes que desentraña sus secretos a través de paneles y audiovisuales. El LIC Muelas y Estrechos del Río Guadalope completa este patrimonio natural con cañones fluviokársticos donde anidan el águila real, el alimoche, el águila-azor perdicera y el halcón peregrino, mientras la cabra montés y la nutria habitan sus gargantas.
Las fiestas del pueblo marcan el calendario: las Albadas en enero, San Juan en junio y la Virgen de la Zarza en septiembre. Aliaga invita a descubrir cómo un pequeño rincón de las Cuencas Mineras condensó siglos de poder feudal, estrategia militar y transformación industrial, y hoy abre sus puertas a quienes buscan leer la historia en la piedra y el agua.
Fotografía: Castellbo · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Sigue leyendo

Montalbán presume de castillo medieval y murallas que desafían los siglos en las Cuencas Mineras
Villa amurallada del siglo XIV que fue capital de la orden de Santiago, con iglesia gótica...
17 sept 2026

Oliete respira historia en las aguas del Martín
En la comarca Andorra-Sierra de Arcos, este pueblo turolense de 351 habitantes abre sus pl...
27 ago 2026

Castellote asoma entre montañas del Maestrazgo con su castillo templario coronando la ladera
Un municipio de amplísimo territorio en el Maestrazgo turolense donde el arte rupestre pal...
24 ago 2026

Pitarque nace donde el agua esculpe el Maestrazgo
En el corazón del Maestrazgo turolense, un pueblo de apenas 62 habitantes respira al ritmo...
6 ago 2026
Lo más leído
- 1Muel presume de cerámica milenaria y vestigios romanos en el Campo de Cariñena1 oct 2026
- 2Maella respira historia entre el Matarraña y piedra medieval28 sept 2026
- 3Benabarre respira historia medieval en el corazón de la Ribagorza24 sept 2026
- 4Naval presume de salinas milenarias y alfarería en el Somontano de Barbastro21 sept 2026
