Calomarde respira entre cascadas y hoz de piedra en el corazón de la sierra de Albarracín

Por Redacción

Un pueblo de 76 habitantes donde el agua esculpe cañones de roca y la historia medieval late desde 1257 en el centro de Teruel.

Calomarde respira entre cascadas y hoz de piedra en el corazón de la sierra de Albarracín

Calomarde se abre en el corazón de la sierra de Albarracín, a apenas 50 kilómetros de Teruel, como un refugio de piedra y agua donde la naturaleza y la historia convergen. Con apenas 76 habitantes, este municipio de la comarca ha sabido conservar el pulso tranquilo de los pueblos que viven al ritmo de sus montañas y sus ríos.

El territorio de Calomarde, que abarca 28 kilómetros cuadrados, respira en la soledad de la sierra. Su población actual contrasta con el bullicio de mediados del siglo XIX, cuando alcanzaba los 360 habitantes. Entonces ya era un lugar digno de mención en el Diccionario de Pascual Madoz, donde se recogían los municipios españoles más relevantes de la época. Ese pasado demográfico no es más que un reflejo de la vitalidad que tuvo en su momento de esplendor administrativo.

Raíces medievales y patrimonio vivo

La identidad de Calomarde se remonta al 21 de junio de 1257, cuando el rey Jaime I le otorgaba, por privilegio, formar parte de la Sesma de Frías de Albarracín y la Comunidad de Santa María de Albarracín. Aquella estructura administrativa, dependiente directo de la corona, ha pervivido de forma única hasta hoy, sobreviviendo incluso al Decreto de Disolución de 1837. Su sede actual reside en Tramacastilla, pero el legado sigue vivo en cada rincón de estos pueblos serranos.

La iglesia de San Pedro Apóstol preside el núcleo de población, un templo que mantiene viva la fe y la tradición de siglos, testigo mudo de generaciones que han habitado estas montañas.

Agua, piedra y aventura

El verdadero tesoro de Calomarde fluye en sus cascadas y barrancos. La Cascada del Molino Viejo, conocida también como Cascada Batida, invita a descubrir el trabajo milenario del agua sobre la roca. Más ambicioso aún es el recorrido por la Hoz del barranco del Río Blanco, un cañón acondicionado con escaleras, pasarelas y cadenas de seguridad que conduce hasta el vecino pueblo de Frías de Albarracín. Es un camino que abraza la montaña y permite comprender cómo la naturaleza esculpe estos paisajes de vértigo y belleza. El Rollo, construcción histórica ligada a la administración medieval, completa la oferta de lugares donde la geografía y la memoria se encuentran.

Calomarde es ese pueblo que no aparece en las guías masificadas, pero que guarda la esencia de la sierra de Albarracín en su forma más pura: montaña auténtica, historia viva y silencio que invita a escuchar. Acércate a conocer un rincón donde el tiempo discurre al mismo ritmo que el agua de sus cascadas.

Fotografía: 19Tarrestnom65 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

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