Añón de Moncayo asoma entre castillos medievales y el verde del Moncayo
Pequeño pueblo aragonés donde los castillos del siglo XII custodian un valle histórico entre ganadería, piedra gótica y la naturaleza protegida del Moncayo.

Añón de Moncayo reposa en la comarca de Tarazona y el Moncayo, a 19 kilómetros de Tarazona, como un pueblo de apenas 207 habitantes que guarda intacta la gravedad de su pasado medieval. Aquí, junto al valle del río Huecha, se respira una quietud que solo tienen los lugares donde el tiempo transcurre lentamente y los campos siguen perteneciendo a la ganadería y la agricultura de siempre.
Fortalezas que vigilan el horizonte
El castillo de Añón emerge como testigo del siglo XII, conservando con orgullo su mampostería medieval y cinco torreones que desafían los siglos. No está solo: en las Peñas de Herrera, los vestigios de los castillos de Ferrera y Ferrellón completan una red defensiva que fue crucial durante la Guerra de los Dos Pedros, cuando estas fortalezas custodiaban la frontera entre reinos. Aquella Edad Media no fue apacible, pero dejó en Añón una arquitectura que habla de necesidad y poder.La iglesia de Santa María la Mayor, ubicada en la plaza principal, cuenta su propia historia de resistencia. Levantada en el siglo XIII con raíces románicas y estructura gótica, sufrió un incendio durante la Guerra de Independencia que la dejó maltrecha. No fue hasta 1983 y 1985 cuando se acometió su casi completa reconstrucción, devolviéndole dignidad. Junto a ella, los restos de la ermita de San Juan del siglo XIV permanecen como huellas de una devoción medieval que se extiende en el paisaje.
Naturaleza e historia confluyen
Parte del término municipal cae bajo la protección del parque natural del Moncayo, una extensión de vida silvestre que rodea el pueblo. En los bajos del Ayuntamiento funciona el centro de interpretación de Añón, dedicado precisamente a este espacio natural de la Dehesa del Moncayo y su entorno, para quien quiera comprender qué envuelve estos lugares. A escasa distancia, junto al río Huecha, el área recreativa de Las Cuevas invita a descubrir dos cavidades rocosas de origen kárstico donde surge agua subterránea que luego fluye hacia el río, un rincón de frescura natural entre piedra y agua.Desde época romana, cuando el Moncayo fue explotado minero y la zona transitada como camino entre Turiaso y Bílbilis, hasta su confirmación como encomienda de la Orden de San Juan de Jerusalén en 1140 y 1208, Añón ha sido más que un simple pueblo. Fue cabeza de encomienda hospitalaria, punto estratégico, frontera defensiva. Hoy es un retiro donde la historia medieval toca tierra firme y la naturaleza del Moncayo abraza el valle del Huecha.
Visita Añón de Moncayo para recorrer las piedras de un pasado de órdenes militares y guerras dinásticas, para contemplar desde sus castillos el horizonte que custodian, y para descubrir cómo un pueblo pequeño puede contener tanta gravedad histórica.
Fotografía: Diego Delso · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
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