Illueca corona la comarca del Aranda con siglos de nobleza y tradición

Por Redacción

Capital del Aranda, Illueca asciende a 599 metros entre sierras para revelar un castillo de Papa Luna y el latir de una tradición zapatera que aún vive.

Illueca corona la comarca del Aranda con siglos de nobleza y tradición

Illueca se alza en el corazón de la comarca del Aranda, en Zaragoza, como su capital natural. Situada a 89 kilómetros de la capital provincial y a 39 de Calatayud, esta villa de casi 2800 habitantes respira historia medieval en cada rincón, flanqueada por las sierras de la Virgen y la Camamila. El río Aranda recorre la fosa tectónica donde Illueca prospera a 599 metros de altitud, en un territorio donde la temperatura templada y las precipitaciones moderadas han moldeado la vida durante siglos.

El Castillo del Papa Luna

Illueca presumir de poseer uno de los conjuntos monumentales más singulares de Aragón: el Castillo Palacio del Papa Luna, declarado monumento nacional en 1931. Domina la villa desde su espolón rocoso, imponente en mampostería y ladrillo, reuniendo bajo su planta rectangular alargada tres estilos arquitectónicos que cuentan su propia evolución: mudéjar, renacentista y barroco. En su interior, yeserías del siglo XVII y salas gótico-mudéjares despliegan decoraciones que hablan de su relevancia. La Sala Dorada fue salón de protocolo; la Sala de la Alcoba, nacimiento de Benedicto XIII, el Papa Luna, nacido aquí en 1328 y futuro pontífice que marcó la historia eclesiástica. El Mausoleo guarda la memoria de aquel hijo ilustre de Illueca.

Desde mitad del siglo XIV hasta bien entrada la Edad Moderna, el linaje de los Luna rigió este castillo y la baronía de Illueca y Gotor, concedida por Jaime I. Fueron personajes influyentes en el reino, reconocidos entre las ocho grandes casas nobiliarias de Aragón. Posteriormente, el castillo pasó a manos de Francisco Sanz de Cortes, marqués de Villaverde, y finalmente fue donado al pueblo. Los Bordiu lo heredaron y lo regalaron, haciendo de Illueca depositaria de este tesoro.

Patrimonio y raíces medievales

La iglesia parroquial de San Juan Bautista toca el cielo con su magnitud de ladrillo y tapial. Levantada en dos fases, la primera en los siglos XIV y XV bajo la dirección del maestro Mahoma Rami , arquitecto del Papa Luna, , muestra una nave mudéjar y cabecera poligonal. Entre 1677 y 1678, Juan de Marca le infundió reforma barroca. Sus retablos datan entre el XVI y el XVIII, sedimentando capas de devoción. La ermita de San Babil, patrono de la villa, brota del barroco popular del XVII, decorada con motivos vegetales y angelotes. La ermita de San Ildefonso reposa en una altiplanicie sobre el Calvario, pequeña y serena.

Durante la Edad Media, Illueca fue espacio de convivencia entre cristianos, musulmanes y judíos. Sus moradores deliberaban juntos en asuntos comunes, sin que segregación de razas o costumbres los dividiera. Esta pluralidad medieval dejó huellas que aún respiran en las piedras.

Del telar al zapato

La economía de Illueca late al ritmo de dos corazones: la agricultura de policultivo con base vitícola , el 40% de las tierras cultivadas dedica la vid, y una industria que es el pulso verdadero de la villa. Los telares abundaban a mediados del XIX, más de un centenar, pero fue en el XVII cuando tres curtidurías se implantaron junto al río Aranda. El impulso zapatero llegó en los años veinte del XX, consolidándose en 1940 con multiplicación de fábricas que persisten. San Crispín y San Crispiniano, patrones de zapateros, se celebran el 25 de octubre con procesión de zapatos desde las propias fábricas.

Illueca invita a recorrer sus calles evocando una Edad Media viva, a subir hasta el castillo donde nació un Papa, a comprender cómo una pequeña villa aragonesa tejió historia de nobleza, fe y trabajo en el corazón del Aranda.

Fotografía: Fran Ara · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Etiquetas

turismodestinoszaragozaarandaArandapatrimoniopueblos-con-encanto

Compartir