Ejea de los Caballeros despliega su vastedad en el corazón de las Cinco Villas

Por Redacción

Segunda superficie municipal de Aragón, Ejea respira amplitud en sus llanuras y guarda siglos de historia desde los suesetanos hasta hoy.

Ejea de los Caballeros despliega su vastedad en el corazón de las Cinco Villas

En el corazón de las Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza, Ejea de los Caballeros reina sobre un territorio que asombra por su extensión: 613,50 kilómetros cuadrados que la convierten en el segundo municipio más extenso de toda Aragón. Desde sus 320 metros de altitud, la ciudad se despliega en una geografía predominantemente llana, salpicada de suaves elevaciones que nacen de un origen geológico tan antiguo como fascinante: hace 22 millones de años, en el período miocénico, se formaron los materiales que hoy configuran este paisaje de llanuras amplias y horizonte generoso.

El término municipal de Ejea es un universo en sí mismo. Además de la capital, abarca los núcleos de Farasdués y Rivas, junto con pueblos de colonización como Pinsoro, El Bayo, Bardenas, Valareña, Santa Anastasia y El Sabinar. Un territorio atravesado por los ríos Riguel, Arba de Luesia y Arba de Biel, enriquecido con lagunas naturales, estancas y manantiales que puntúan el paisaje. La Bardena cercana marca el límite al oeste, mientras al sur se alza la sierra de Erla, recordando que este es un territorio donde la planitud dialoga con las elevaciones circundantes.

Un clima de contrastes

Ejea vive bajo un clima mediterráneo de interior que no deja indiferente: inviernos rigurosos donde el termómetro desciende hasta los 18 grados bajo cero, y veranos abrasadores que superan los 40 grados. Este carácter extremo se suaviza con los vientos característicos, el cierzo del norte que refuerza la sensación de frío invernal pero refresca el verano, y el bochorno del sureste que intensifica el calor estival. La lluvia, escasa e irregular, se concentra en primavera y otoño, dejando veranos secos que solo rompen las tormentas ocasionales.

Raíces profundas en el tiempo

La historia de Ejea es un viaje que comienza en la Prehistoria. Arqueólogos han hallado vestigios desde el Neolítico, hace 10.000 años. Pero fue con los suesetanos, pueblo celta, cuando la ciudad recibió su primer nombre conocido: Segia. Los romanos llegaron con su poder y su infraestructura, integrando la región en la calzada Caesaraugusta-Pompelo que vertebraba las comunicaciones entre Zaragoza y Pamplona. Durante el Imperio, Segia se benefició de una intensa romanización, favorecida por los campos de cereal que alimentaban las rutas comerciales. El Bronce de Ascoli conserva constancia de jinetes suesetanos que ganaron la ciudadanía romana en el año 89 a. C., pagados con honor por sus hazañas militares.

Las eras visigoda e islámica moldearon después la identidad de Ejea. Los visigodos la llamaron Egessa; los musulmanes, llegados en 714, establecieron aquí un pacto singular que dio origen a la dinastía muladí de los Banu Qasi, escribiendo un nuevo capítulo en esta larga narración de siglos.

Hoy, Ejea de los Caballeros invita a recorrer sus amplios espacios, a respirar la limpieza de su atmósfera, a descubrir en sus tierras las capas de una historia que se remonta milenios atrás. A solo 72 kilómetros de Zaragoza, aguarda a quienes buscan comprender Aragón desde su vastedad y su profundidad.

Fotografía: Reinhardhauke · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

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