Colungo respira arte rupestre entre barrancos y olivos milenarios

Por Redacción

En el Somontano de Barbastro, este pueblo declarado bien de interés cultural abre sus cañones a un viaje de miles de años entre pinturas prehistóricas y tradiciones vivas.

Colungo respira arte rupestre entre barrancos y olivos milenarios

Colungo se asoma entre los barrancos Palomera y Rebiñero como un lugar donde el tiempo se ha detenido en capas. Este municipio de la comarca Somontano de Barbastro, en Huesca, es mucho más que un pueblo rural: es un bien de interés cultural que invita a descubrir cómo vivieron sus primeros habitantes y cómo sus gentes han mantenido viva la memoria de siglos.

El corazón del Parque Cultural del Río Vero late en Colungo. Aquí, las cuevas y abrigos conservan arte rupestre que forma parte del patrimonio declarado por la UNESCO en 1998 como Patrimonio de la Humanidad. El Centro de Arte Rupestre del río Vero actúa como puerta de entrada a este mundo: sus audiovisuales y reproducciones revelan los modos de vida y las manifestaciones artísticas de los pobladores prehistóricos. El espacio incluye la recepción en la Casa Museo A cabaña de Villa, una cueva del Paleolítico Superior reproducida, y un parque arqueológico al aire libre con cabañas y construcciones funerarias neolíticas que cuentan historias de otros tiempos.

Monumentos que hablan de siglos

La Iglesia parroquial de San Esteban Protomártir muestra el gótico aragonés en su forma más pura, mientras que la Ermita de Santa Eulalia y el Puente románico completan un recorrido por la arquitectura medieval. Las Casas Notario, Broto y Avellanas del, datadas entre los siglos xvi y xvii, guardan la esencia de la vida señorial en piedra.

Pero quizá lo más asombroso sea el Demba de Nadal, un olivo milenario incluido en el Censo de Árboles Monumentales de Aragón. Este gigantesco testigo verde condensa en su tronco la historia silenciosa de Colungo, invitando a la contemplación.

Raíces y sabores

La tradición se perpetúa en sus licores de café y té, elaborados mediante destilación ancestral, y en sus vinos obtenidos por método tradicional: pisado del mosto, prensado en raras prensas de madera y fermentación en cubas de roble. Cada sorbo conecta con generaciones de bodegueros.

Para quien busque adrenalina, Colungo ofrece barranquismo, senderismo, escalada y BTT en un entorno donde la naturaleza impone su ley. A solo 25 kilómetros de Barbastro y 50 de Huesca, este rincón del Somontano abre sus puertas a quien desee conectar con la prehistoria, la arquitectura medieval y el pulso lento de un Aragón profundo.

Fotografía: Rowanwindwhistler · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons

Etiquetas

turismodestinoshuescasomontanoSomontano de Barbastropatrimonionaturaleza

Compartir