Broto respira historia medieval en el corazón de Sobrarbe

Por Redacción

Entre el río Ara y las montañas pirenaicas, Broto conserva iglesias fortificadas del XVI, un puente románico y las tradiciones del antiguo Conzello que gobernó el valle.

Broto respira historia medieval en el corazón de Sobrarbe

Broto se alza a 891 metros en el Valle de Broto, en plena comarca de Sobrarbe, a tan solo 90 kilómetros de Huesca. Este pequeño municipio de apenas 615 habitantes es la cabecera natural de un territorio donde conviven paisaje de montaña, arquitectura aragonesa de fortaleza y una institucionalidad que hunde sus raíces en la Edad Media. El río Ara atraviesa la villa separando dos barrios históricos: el de la Santa Cruz al norte y el de los Porches al sur, unidos hoy por un puente de hormigón que substituye al medieval que fue destruido durante la Guerra Civil.

La villa se estructura en torno a la Avenida de Ordesa, la carretera nacional N-260a que la recorre, donde se abren tiendas y vida cotidiana. Lo que más cautiva es la Plaza de las Herrerías (también llamada «de la Santa Cruz» o «de los Porches»), una de las visiones más hermosas de Broto. En las alturas, la iglesia de San Pedro preside el conjunto; construida en 1578, es un ejemplo magistral de iglesia fortificada altaragonesa que funde la arquitectura gótica aragonesa con el renacentismo. Su portalada de cinco arquivoltas superpuestas y su campanario rematado en almenas revelan la necesidad de defensa de aquellos tiempos. Junto a ella se levanta el edificio de la cárcel, donde el Conzello de Broto celebraba sus reuniones: una institución que desde el siglo XIII funcionaba como parlamento y tribunal del valle, regulando concesiones forestales, arrendamientos y las celebres facerías que unían esta comarca con el valle francés de Barèges. En las paredes de la cárcel perduran grabados de antiguos reclusos, algunos con singular destreza, visitables en fechas concretas.

Patrimonio disperso en el valle

La antigua iglesia románica, del siglo XI, es hoy conocida como ermita de la Piedad. Cerca de la villa se encuentran también las ermitas de San Blas y San Clemente, ambas del siglo XVI. Especialmente notable es el puente románico que cruza sobre el río Sorrosal, junto a la Cascada del Sorrosal, un espectacular salto de agua que se precipita desde una pared de roca. El municipio engloba además los núcleos de Asín de Broto, Bergua, Buesa, Oto y Sarvisé, cada uno con carácter propio.

Fiestas que honran tradiciones

El primer fin de semana de octubre llega la Fiesta Mayor en honor a la Virgen del Rosario, donde el Palotiau, una danza tradicional, es protagonista durante la procesión. El 3 de febrero se celebra la Fiesta de Invierno en honor a San Blas, con romería conjunta a la ermita que comparten Broto y Sarvisé. El 1 de mayo, otra romería alcanza la ermita de la Virgen de Morillo, vestigio medieval de una antigua fortificación que permitía vigilar todo el valle desde lo alto. El 23 de noviembre y el segundo domingo de junio abren sus puertas más ermitas, tejiendo un calendario donde lo sagrado y lo natural no se separan.

El relieve del municipio es espectacular: entre los 770 metros a orillas del río Ara y los 2137 metros de la Punta Estatón (en el límite con Torla-Ordesa y Fanlo), se despliega el valle de Broto, el barranco de Chate y las montañas pirenaicas que los circundan. La carretera local conecta con Fanlo, abriendo caminos hacia un entorno donde la historia, la tradición y la naturaleza aragonesa convergen. Ven a descubrir este rincón donde los piedras hablan de ocho siglos de vida en común.

Fotografía: Falk2 · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

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